Japón considera un etiquetado más estricto de alimentos genéticamente modificados

3 Ene

TOKYO – Japón está considerando ampliar el alcance del etiquetado obligatorio de ingredientes que contienen organismos modificados genéticamente (transgénicos) en 33 items alimentarios, según fuentes de la Agencia de Asuntos del consumidor.

El movimiento pretende dar a los consumidores una mayor sensación de seguridad sobre los alimentos que compran y comen en medio de la creciente importación de cultivos modificados genéticamente y alimentos que los contienen.

En 2015, Japón importó 11.8 millones de toneladas de maíz y 2.33 millones de toneladas de soja de los Estados Unidos y más del 90% de ellos serían genéticamente modificados, según el Ministerio de agricultura.

El gobierno planea convocar un panel de expertos en la materia, incluyendo personas de los grupos de la industria y los consumidores de alimentos, en el año fiscal 2017, informaron fuentes de la Agencia.

Actualmente ocho cultivos modificados genéticamente están sujetos a la obligación de etiquetado en Japón. En comparación, la Unión Europea exige etiquetado, en principio, de todos los productos alimenticios que contengan organismos transgénicos.

Japón exige etiquetado si tres ingredientes de los ingredientes principales de un alimento de peso contienen sustancias procedentes de cultivos genéticamente modificados y representan el 5 por ciento o más de todos los ingredientes.

El etiquetado no se requiere en alimentos donde no se puedan detectar organismos transgénicos, tales como alimentos fermentados.

Algunas organizaciones de consumidores exigen etiquetado obligatorio de todos los alimentos que contienen organismos genéticamente modificados. Los consumidores ahora comen productos sin información suficiente sobre sus ingredientes, dicen las organizaciones.

Fuente: https://www.japantoday.com/smartphone/view/national/japan-eyes-stricter-labeling-of-genetically-modified-food

 

Las transnacionales de la soya y las consecuencias de su expansión

17 Nov

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A medida que los grandes capitales ingresaron a la producción de soya en el Cono Sur, la presencia de los pequeños campesinos se ha reducido drásticamente. Esta relación sucede en parte por el endeudamiento al que se someten los dueños de minifundio ante las transnacionales de la agroindustria.

Periódico Digital PIEB • 03-11-2016

Se trata de uno de los hallazgos del investigador Valdemar João Wesz Junior, de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Brasil), quien ha estudiado la expansión de los cultivos de soya en el Cono Sur (Argentina, Brasil y Paraguay) en los últimos años. Los resultados de su investigación fueron compartidos en la Conferencia Repensando el modelo agrario boliviano – Situación actual y dinámicas de cambio, realizada el 25 y 26 de octubre, y organizada por TIERRA.
La extensión de los cultivos de soya en Argentina, Brasil y Paraguay ha alcanzado una extensión similar a la ocupada por Alemania, Portugal y Bélgica. Entre 1970 y 2015, la producción del grano creció en 107 veces en el Cono Sur, contra 3,6 veces en los demás países de la región.
Una de las formas utilizadas por las transnacionales de la agricultura es la entrega adelantada del “paquete” de soya transgénica (semillas, agrotóxicos, etc.), cuando los productores no pueden acceder a crédito o no tienen dinero para desarrollar sus cultivos. A cambio, los pequeños productores se comprometen a pagar ese “paquete” después de su cosecha. Es decir que adquieren una deuda que muchas veces las circunstancias (climáticas, ambientales, falta de seguro, etc.) hacen de incierto pago. Ante la ausencia del pago de esa deuda, los pequeños productores pueden fácilmente perder sus tierras a favor de la empresa dueña del “paquete”.
Los datos recogidos por Wesz Junior muestran que en Paraguay, por ejemplo, el 39,4% de los productores tenía menos de 100 hectáreas en 1991, pero más de una década después (en 2008) esos pequeños propietarios cultivadores de soya se redujeron a un 11%.
En Uruguay, los propietarios de menos de 200 hectáreas que sembraban soya se redujeron de 29% a 6% en la década de 2003 a 2013.
En Brasil el número de productores en menos de 10 hectáreas se redujo en un 76% entre 1975 y 2006. Mientras que las áreas cultivadas con soya en menos de 10 hectáreas se redujo en un 33% en el mismo lapso.
Wesz Junior considera que este modelo aplicado en la soya genera una “relación de gran dependencia y vulnerabilidad” de los pequeños campesinos frente a las empresas que monopolizan esos cultivos. Así es cómo el Cono Sur se ha consolidado como un territorio agroexportador de soya.
La conferencia Repensando el modelo agrario boliviano – Situación actual y dinámicas de cambio fue organizada con el apoyo de Pan Para el Mundo (PPM), OXFAM, Welthungerhilfe (WHH), el CIDES-UMSA, el Foro Andino Amazónico (FAA), Alianza por el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada (ADHAA), Iniciativa Nuestra Tierra y Ayuda al Desarrollo desde Genbloux (ADG).

Link: http://www.pieb.com.bo/sipieb_nota.php?idn=10322

Europa quiere romper su alta dependencia a la importación de soja GM

5 May

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“Aunque Europa no espera acabar totalmente con su dependencia a la soja importada, si habrá una reducción considerable. La pregunta que queda planteada es, ¿qué pasará con toda la gran cantidad de soja que dejará de ser exportada desde el Cono Sur hacia Europa? ¿No será hora de que estos países del Cono Sur rompan también con la dependencia a las exportaciones de commodities agrícolas, particularmente de la soja transgénica, y se replanteen otro modelo para su futuro?”

En los últimos años, la Unión Europea se ha planteado romper la dependencia que tiene a las importaciones de soja. En 2014 Europa importó:

• 14,3 millones de toneladas de Brasil
• 8,8 millones de toneladas de Argentina
• 5,5 millones de toneladas de Estados Unidos
• 2,2 millones de toneladas de Paraguay
• 1,9 millones de toneladas de otros países de América del Sur

La soja es la principal fuente de proteína para la industria ganadera europea. Se calcula que la Unión Europea importa 60 Kg de soja por cada ciudadano de la UE al año (un total de 34 millones de toneladas). Ahora quieren romper con esa dependencia.

UN POCO DE HISTORIA

Desde la década de 1920, Alemania era el líder en la producción de soja, y sus agricultores estaban agremiados en la “Soya German Association”. Sus fitomejoradores habían desarrollado una serie de variedades adaptadas a las condiciones climáticas de su país, y su industria de alimentos había producido derivados muy importantes de la soja, existían infraestructura para moler el grano y hacer aceite. Otros países del norte de Europa también producían soja y sus derivados. Esto se frenó durante la Segunda Guerra Mundial.

Mientras tanto, en Estados Unidos la extensión de plantaciones de soja aumentaban, así como las subvenciones estatales, lo que posibilitó mantener los precios constantemente bajos. Los científicos estadounidenses trabajaban en el desarrollo de nuevas variedades adaptadas a las diferentes condiciones de su país, en la conversión de la pasta de soya en un producto que satisfaga las demandas de los criadores de animales, así como el desarrollo de nuevos usos para la soja. Durante la segunda Guerra Mundial la soja reemplazó a todos los aceites importados en Estados Unidos.

Una vez finalizada la guerra, Estados Unidos financia la reconstrucción de Europa a través del Plan Marshall. Una de las recomendaciones fue que si Alemania incrementara sus importaciones (estadounidenses) de soja, y de esa manera estaría en capacidad de producir más alimentos fortificados con base a soja. Se recomendaba además incluir al menos el 3% y no más del 5% de harina de soja en el pan, y el 10% en las salchichas, para elevador su nivel proteico, lo que debía ser complementado con una campaña de educación a miembros del gobierno y de la industria sobre las bondades de la soya en la nutrición.

Se afirmó que la economía de alemana estaría mucho mejor si se concentra en la producción de cereales, y si compraba la soja de afuera, pues era más barato comprarla que producirla. La racionalidad atrás de esa recomendación era que dada la necesidad mundial de carbohidratos y proteínas, la soja debería ser producida en otro país diferente a Alemania, donde su producción sea más barata (por ejemplo, en Estados Unidos).

Quien estuvo tras de esta recomendación fue la Asociación Americana de Soja. Su secretario George Strayer, realizó en esos años una gira por Holanda, Suecia, Alemania, Dinamarca, para evaluar las posibilidades del mercado de soja estadounidense en Europa. Este viaje fue financiado por el Plan Marshall.

A partir de entonces, Estados Unidos pasó a ser el único país exportador de soja. Esta leguminosa logró infiltrarse en casi toda la comida procesada. Este país se deshizo de los excedentes de soya a través de sus programas de ayuda alimentaria. En años setenta Brasil y Argentina empezaron a exportar soja, y se convirtieron en verdaderos competidores de Estados Unidos.

Desde hace 20 años, los países europeos han tratado de escapar de la dependencia a las importaciones de soja, a lo que se suma el rechazo de los consumidores a la soja transgénica. Han intentado sembrar soya o substituirla con otra oleaginosa como canola o girasol, o producir pasta de algodón o maní en sus ex colonias, pero sin éxito. La demanda de la pasta de soya de soya no ha disminuido en la Unión Europea y ahora representa alrededor del 70 por ciento de sus necesidades totales.

LA SITUACION ACTUAL

Las importaciones de soja de la Unión Europea (UE) en 2015 fueron de 13,6 millones de toneladas, lo que significa un incremento de 100 mil toneladas con respecto al año pasado, lo que da cuenta de la gran dependencia de este bloque económico por proteínas para sus piensos. Esta cantidad de soja podría corresponder a unas 12 millones de hectáreas de tierras cultivables. Esto pone en peligro la independencia del suministro de alimentos de la UE, y genera un rechazo por parte de los consumidores, que no quieren alimentos basados en insumos transgénicos.

La ausencia generalizada de cultivos leguminosos de la rotación de cultivos en Europa tiene enormes consecuencias negativas para el clima, la fertilidad del suelo, el balance de nitrógeno y la biodiversidad.

Por eso se ha iniciado una estrategia para producir proteínas (es decir soja) libres de transgénicos para Europa.

SOYA EN EL DANUBIO

Producir soja en el Danubio es una iniciativa que tiene como objetivo que Europa sea más autosuficiente en la producción de soja, reducir sus importaciones de OGM, y conectar a los agricultores de Europa del Este con los consumidores de Europa Occidental.

Europa es conocida por su fuerte postura anti-OGM, pero el continente sigue importando 12 millones de toneladas métricas de soja modificada genéticamente cada año a partir del Norte y América del Sur para la alimentación animal.

Según Matthias Krön director general del grupo del Grupo Danubio Soja, su objetivos es “aumentar la producción de soja no modificada genéticamente para desarrollar más proteína (animal). No vamos a sustituir las importaciones, pero queremos equilibrar eso un poco.”

El Danubio es el segundo río más largo de Europa, fluye a través de 1.785 millas pasando por Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Bulgaria, Rumania, Moldavia y Ucrania.

De acuerdo a Bill Thompson, director general de Genetic ID para Europa, los comerciantes minoristas de alimentos apoyan Danubio Soja. “la principales cadenas de supermercados de Alemania quieren independizarse de las importaciones de soja y harina de soja procedentes de Estados Unidos, Brasil, China y Argentina y quieren tener un suministro con sede en Europa que sea confiable para satisfacer las demandas del mercado de la UE”.

Desde su lanzamiento en 2012, el Danubio Soja ha crecido de 20 miembros a más de 170 en 16 países. Los miembros representan a empresas y agricultores de muchas áreas de la cadena de producción de alimentos, incluyendo productores, procesadores de soja, ingrediente, fabricantes de alimentos, organizaciones no gubernamentales, cadenas de supermercados y laboratorios de pruebas de OGM, entre otros.

Plantaciones de soja no modificada genéticamente en la región del Danubio se ha incrementado en un 19% desde 597.000 hectáreas en 2013 a 700.000 hectáreas en 2014. La meta es producir 5 millones de toneladas de soja para el año 2020.

Otro objetivo del proyecto es conectar a los agricultores más pobres en los países de Europa del Este, como Eslovaquia, Hungría, Croacia y Serbia, a los consumidores más ricos de Europa Occidental que quieren no quieres soja transgénica.

Danubio Soja está desarrollando además un programa de certificación para la soja no modificados genéticamente, sobre la base de los programas similares que hay en Austria “Gentechnikfrei” (Libre de OGM) y “Ohne Genetechnik” de Alemania (No Ingeniería Genética). Además de su requerimiento de que no sea transgénico, el programa incluirá criterios de sostenibilidad con restricciones a los pesticidas, y que la soja sea cultiva sólo en tierras dedicadas tradicionalmente a la agricultura; no se permiten que nuevas áreas sean convertidos a cultivos de soja. La soja tampoco pueden ser cultivada en monocultivos, sino que debe ser parte de diversas rotaciones de cultivos.

Crecer más soja beneficiará a los suelos agrícolas de Europa, que producen principalmente maíz, trigo, otros cereales y girasoles, por la capacidad de la soja de fijar nitrógeno, dicen en Danubio Soja.

Al momento la producción procedente de esta iniciativa representa el 5% de su demanda anual (1,7 millones de toneladas al año).

EL ROL DE UCRANIA

Ucrania, que tiene características similares y la misma área de tierra fértil que Argentina, ha sido vista como una posibilidad importante en la estrategia “Proteínas para Europa”. Este país es un productor tradicional de girasol y aceite de girasol. Ahí se produce el 26% del aceite de girasol a nivel mundial. Sus exportaciones en 2015 fue de 4 millones de toneladas.

La idea es que Ucrania, que está entre los principales productores mundiales de oleaginosas, incremente su producción de soja en 2014 fue de 4,2 millones de toneladas, y se pronostica que en 2015 sea un 8,2% más. Sus exportaciones fueron de 2 millones de toneladas en 2015.

El área plantada en 2014 fue de 2,15 millones de hectáreas, y se espera que en 2015 se incremente en un 19%. La producción de soja en Ucrania ha crecido en 10 vedes en los últimos 10 años.

CONCLUSIONES

Europa está trabajando por alcanzar su autoabastecimiento de soja dada la alta dependencia que tiene de esta leguminosa que es estratégica para su industria ganadera, especialmente láctea, pero también porcina y avícola, pues la soja es la principal fuente de proteína para esta industria.

Otra motivación es disminuir las importaciones de piensos transgénicos, que son ampliamente rechazados por los consumidores europeos.

Aunque Europa no espera acabar totalmente con su dependencia a la soja importada, si habrá una reducción considerable. La pregunta que queda planteada es, ¿qué pasará con toda la gran cantidad de soja que dejará de ser exportada desde el Cono Sur hacia Europa? ¿No será hora de que estos países del Cono Sur rompan también con la dependencia a las exportaciones de commodities agrícolas, particularmente de la soja transgénica, y se replanteen otro modelo para su futuro?

Fuentes:

Ucrania elevará producción y exportación de soja. Martes 30 de octubre de 2012, aquí

USDA / FAS. 2015. Oilseeds. World Markets and Trade. Disponible, aquí (pdf)

Danube Soya works to create GMO-Free Europe. The organic & Non-GMO Report. 26 de febrero 2015, aquí

WWF. RESEARCH: Mapping the soy supply chain in Europe. 17 de mayo 2015.

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Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Otros_Recursos/Boletin_de_la_Red_por_una_America_Latina_Libre_de_Transgenicos/Europa_quiere_romper_su_alta_dependencia_a_la_importacion_de_soja_GM._Boletin_635_de_la_RALLT

Entrevista al Dr. Ávila Vázquez: está aumentando el número de muertes producidas por el glifosato

20 Abr

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El glifosato es el plaguicida más utilizado en todo el mundo, tanto en los cultivos de soja como de algodón de Argentina. Según el pediatra Ávila Vázquez, está causando más cánceres, abortos involuntarios y defectos de nacimiento.

Por Gero Rueter, 15 de abril de 2016

Deutsche Welle (DW): ¿Cuál es su experiencia con el herbicida glifosato, particularmente en lo que se refiere a Argentina?

Dr. Ávila Vázquez (AV): Se puede ver con claridad un aumento de personas enfermas y la aparición de nuevas enfermedades, todo ello debido al glifosato. Muchas de ellas padecen cáncer, sobre todo de pulmón, de mama y de colon. Hemos analizado esta relación en varios estudios.

La gente que vive en las zonas rurales padece hasta tres veces más cánceres que antes, siendo el cáncer la principal causa de muerte en algunas zonas donde se cultiva la soja. Por ejemplo, en la pequeña localidad de Monte Maíz, en 2014 se produjeron 35 casos de cáncer. Según el Ministerio de Salud sólo se habrían producido 11 casos, pero nosotros encontramos otros 24 casos adicionales.

DW: Los niños y los aún no nacidos se ven particularmente afectados por las toxinas ambientales ¿Cuál es su análisis de esta situación?

AV: Alrededor de 12 millones de argentinos viven en las regiones donde se cultiva la soja. Viven en pueblos rodeados de campos de soja, en los que se fumiga glifosato. Son los llamados pueblos fumigados. En esos lugares, hemos observado que el número de abortos involuntarios ha aumentado considerablemente. En términos generales, la tasa de abortos involuntarios en los seres humanos y los animales es del 2%, pero en estos lugares la tasa de aborto se sitúa entre el 5% y el 6%.

Además, el número de defectos de nacimiento en esos lugares también se ha incrementado mucho. En la provincia de Chaco, donde se cultiva la soja, se ha encontrado que el número de casos de defectos de nacimientos se ha cuadruplicado entre 1997 y 2008. Durante ese mismo período de tiempo, el cultivo de soja se multiplicado por siete. Yo trabajo en una clínica pediátrica, y veo muchos niños que mueren.

DW: ¿Y cuál es la respuesta política?

AV: El problema es que los políticos protegen el comercio de la soja y el glifosato. Obtienen muchas ganancias con los cultivos de soja y el Estado recibe cuantiosos ingresos por los impuestos. El Gobierno resta importancia a estos problemas de salud, y trata de ocultarlos. Pero cada vez le resulta más difícil, ya que el problema sigue aumentando.

DW: ¿Qué problemas se pueden presentar en un futuro?

AV: Este tipo de agricultura tiene unos enormes costes en términos de salud, que sin embargo no pagan aquellos que contaminan. Eso supone un problema. Por otra parte, vemos que los alimentos están contaminados por el glifosato, superando los límites legales permitidos.

Incluso el algodón contiene grandes cantidades de glifosato, encontrando residuos de glifosato en los tampones y apósitos estériles. Esto es muy peligroso, porque el glifosato es cancerígeno.

DW: ¿Cuáles son las alternativas?

AV: La agricultura tiene que estar libre de productos tóxicos. Tanto nuestros hijos, como vecinos y conciudadanos deben consumir unos alimentos sanos, no contaminados. Por esta razón, el glifosato debe ser prohibido. Una agricultura con menor cantidad de estos productos es posible, aunque quizás requiera de más cuidados y atención.

DW: ¿En qué dirección cree usted que va a ir el debate sobre el glifosato en Argentina?

AV: Hay un fuerte movimiento que rechaza la fumigaciones con glifosato. Algunos pueblos han prohibido las fumigaciones en su región, y levantan obstáculos para que los equipos de fumigación no entren en los pueblos.

Se trata de un conflicto entre el pueblo y las grandes empresas agroindustriales como Monsanto, Syngenta y Bayer. Los ciudadanos solicitan una protección por parte del Estado. Se trata también de un conflicto entre el derecho humano a la salud y la agroindustria, que quiere hacer dinero de manera rápida.

Hasta ahora, los Gobiernos de América del Sur y de la Unión Europea vienen protegiendo los intereses comerciales. Pero los Gobiernos deberían actuar. Una sociedad con una buena reputación debiera proteger los derechos humanos y no sólo los intereses del Capital.

Nota: El Dr. Medardo Ávila Vázquez trabaja en un hospital de Córdoba, Argentina. Es farmacólogo y especialista en Pediatría, y está llevando a cabo una investigación epidemiológica sobre los efectos de los plaguicidas sobre la salud. Pertenece a la Red de Médicos de Pueblos Fumigados de Argentina.

Fuente: https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2016/04/16/entrevista-al-dr-avila-vazquez-esta-aumentando-el-numero-de-muertes-producidas-por-el-glifosato/

Coalición demanda a la FDA por aprobación de salmón transgénico

31 Mar

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Una coalición integrada por ambientales, consumidores y organizaciones de pesca comercial y deportiva ha entablado una demanda contra la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA), por haber aprobado, por primera vez, la venta y consumo de un salmón del Atlántico transgénico.

En un comunicado enviado a FIS.com, Friends of the Earth explica que el salmón en cuestión fue desarrollado por AquaBounty Technologies, Inc. con el ADN de tres peces: salmón del Atlántico, salmón real del Pacífico y eelpout del océano Ártico.

“La aprobación, por primera vez, de un alimento animal creado en un laboratorio, ha violado las leyes e ignorado los riesgos para el salmón salvaje y las comunidades pesqueras”, afirma la ONG.

En la coalición, representada por un abogado del Centro de Seguridad Alimentaria y Earthjustice, participan la Federación de Asociaciones de Pescadores de la Costa del Pacífico, el Instituto de Recursos Pesqueros, la Asociación del Salmón Golden Gate, Kennebec Reborn, Amigos de Merrymeeting Bay, el Centro de Acción Ecológica, Food & Water Watch, el Centro para la Diversidad Biológica, Fiends of the Earth, Cascadia Wildlands y el Centro de Seguridad Alimentaria.

De acuerdo con el grupo, en la aprobación del salmón transgénico, la FDA determinó que no requeriría el etiquetado del pescado GM para que los consumidores sepan lo que están comprando, lo que llevó al Congreso a solicitar el etiquetado en el proyecto ómnibus de gastos para 2016.

La coalición también advierte que la aprobación de la FDA ignoró los comentarios de casi dos millones de personas que se oponen a la aprobación porque consideran que la agencia no ha analizado y previsto los riesgos para el salmón silvestre y el medio ambiente, así como para las comunidades pesqueras. En este sentido, mencionan el riesgo de que el salmón transgénico pueda escapar y poner en peligro las poblaciones de salmón silvestre amenazadas.

Los demandantes señalan que el salmón transgénico de AquaBounty va a emprender un viaje de 5.000 millas para llegar a los supermercados de Estados Unidos. Esto porque la compañía planea producir los huevos de salmón en la Isla del Príncipe Eduardo, Canadá, y engordarlo en una planta instalada en Panamá hasta que alcance el tamaño comercial. Luego se procesará en filetes y será enviado a EE.UU. para su venta.

Además, alertan que la firma ha anunciado públicamente planes para criar los peces transgénicos en EE.UU, en lugar de Panamá, y venderlo en todo el mundo. A pesar de esto, indican que la aprobación de la FDA sólo consideró los planes actuales para las instalaciones remotas en Canadá y Panamá, sin estudiar los riesgos de escapes y la contaminación de los salmones salvajes que retornan a los ríos estadounidenses.

Asimismo, la demanda cuestiona la afirmación de la FDA de que tiene autoridad para aprobar y regular los animales genéticamente modificados como “medicamentos para animales” bajo la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos de 1938.

Las preocupaciones del grupo surgen del hecho de que cuando los salmones transgénicos escapan o son liberados accidentalmente al medio ambiente, podrían poner en peligro a las poblaciones silvestres mediante al aparearse con especies amenazadas, competir con ellas por los escasos recursos y hábitats, y/o al introducir nuevas enfermedades.

Por último, el grupo hace hincapié en que expertos en peces transgénicos y evaluación de riesgos reconocidos a nivel mundial, así como biólogos de las agencias de fauna de EE.UU. encargadas de proteger los peces y vida silvestre, han criticado en gran medida  la decisión de la FDA de no evaluar estos impactos. Y hace hincapié en que la FDA ignoró sus preocupaciones al emitir su aprobación final.

Link: http://fis.com/fis/worldnews/worldnews.asp?monthyear=&day=31&id=83340&l=s&special=&ndb=1%20target=

Roundup: el plaguicida divide a la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud

30 Mar

4891217_6_7dc8_desherbants-a-base-de-glyphosate-dont-le_bb880674a7134a896cfc8ca2cc9c38eb¿El glifosato es carcinógeno? Esa es la pregunta en el corazón de una disputa en curso entre expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE).

 

Par Stéphane Foucart (traducción de Luis Arturo Carrillo Sánchez del Colectivo Ma OGM de México).
Le Monde se ha dado a la tarea de aclarar los detalles de esta controversia, en la que el motivo no es trivial: el glifosato —la molécula activa del Roundup, el famoso herbicida de Monsanto— es el pesticida más utilizado en el mundo y el más frecuentemente encontrado en el medio ambiente. También es la pieza central de la estrategia de desarrollo de la biotecnología vegetal, ya que casi tres cuartas partes de los actuales cultivos transgénicos están diseñados para tolerar el glifosato, lo que eleva el tonelaje utilizado en la agricultura.
Y si la controversia actual es tan fuerte es por que la autorización del glifosato en Europa expira a finales de junio de 2016. La Comisión y los Estados miembros deben decidir en las próximas semanas si será o no reautorizado. La decisión tendrá un impacto significativo en la agricultura europea, el medio ambiente y la salud pública.

Recuento de los episodios anteriores: En marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), una agencia de la OMS encargada de inventariar los carcinógenos, clasificó al glifosato como “probable carcinógeno” para los humanos. Al final de ese año, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) ha, por el contrario, considerado “poco probable” que sea carcinógeno. ¿Cómo pueden los expertos llegar a conclusiones diametralmente opuestas? Usted lo sabrá cuando llegue al final de la lectura de las tres partes de este (largo) artículo.

1. LOS EXPERTOS
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IARC
En enero de 2015, 17 científicos de varias disciplinas (epidemiología, toxicología, etc.) y 11 países fueron reunidos por la IARC. El objetivo fue evaluar la carcinogenicidad de varios plaguicidas, entre ellos el glifosato. De acuerdo con la metodología de la agencia de la OMS, los investigadores reunidos fueron seleccionados por su excelencia científica y estricta ausencia de conflicto de intereses. Sobre este último punto, hay que creer en la palabra de la IARC porque la agencia no ha publicado las declaraciones de intereses de los autores seleccionados. Los nombres de los 17 expertos en cuestión, por el contrario, sí han sido publicados. Se trata principalmente de investigadores académicos o de instituciones públicas de investigación. Una de los 17 investigadores seleccionados ejerce como consultora privada. Escuchado por los expertos en calidad de “investigador invitado” Christopher Portier, una figura de la toxicología, no participó en la redacción del dictamen, debido a intereses relacionados con una ONG ambientalista de Estados Unidos.
En cuanto al criterio de excelencia asumido por la IARC, es más difícil de evaluar. Para tener una idea, es posible recurrir a lo que los expertos en bibliometría llaman el índice Hirsch (o “índice h”) de los investigadores seleccionados. Este índice da una idea de su productividad científica (la cantidad de estudios publicados) y el reconocimiento de que gozan en su disciplina (frecuencia de citas de sus trabajos en la literatura científica). Promediando los índices h asignados por la base de datos Scopus a los 17 miembros del grupo de trabajo, se llega a un índice h promedio de 30,5.
De acuerdo con los criterios de Jorge Hirsch, el creador del índice, un científico con un índice h de 20 puede considerar su carrera “coronada de éxito” después de 20 años de actividad. Con un índice h de 40, entra en la categoría de “investigadores excepcionales”. Con un índice h promedio de 30.5, el grupo de trabajo de la IARC que dictaminó sobre el glifosato está entre estas dos categorías.

 En la EFSA
¿Y en cuanto al campo opuesto? El dictamen final de la EFSA, declarando como “poco probable” el potencial carcinogénico de glifosato, fue escrito por sus expertos “de casa”, es decir, por los empleados de la misma Agencia. ¿Son científicos activos y competentes? ¿Tienen conflictos de intereses? A la primera pregunta, es imposible de responder: la EFSA no reveló sus nombres, explicando que era la propia institución la que avalaba el dictamen. En cuanto a la independencia de los expertos, la EFSA asegura haber revisado las declaraciones de cada uno de ellos, y ninguno estaba en conflicto de intereses. También hay que creer en la palabra de la EFSA, ya que, como en el caso de la IARC, las declaraciones de intereses en cuestión no han sido publicadas. Sin embargo, a diferencia de la IARC, la EFSA padece de una terrible reputación en materia de gestión de conflictos de interés. El caso más reciente, el nombramiento de una ex cabildera[1] de la industria agroalimentaria como directora de comunicación de la EFSA, ha llevado a que varias ONG lo cuestionen directamente en la Comisión Europea.

Sin embargo, los expertos de la EFSA no son los únicos en haber trabajado en el dictamen emitido. ¡Ni mucho menos! En Europa, la evaluación de un plaguicida se inicia con el nombramiento de un estado miembro, llamado “Estado Relator”, responsable de la creación de un informe preliminar sobre los riesgos planteados por el producto. En este caso, Alemania fue designado como Estado Relator. Berlín encomendó a su Instituto Federal para la Evaluación de Riesgos, (BfR por sus siglas en alemán) la tarea de redactar un informe preliminar sobre el glifosato, que sirvió de base de trabajo para la AESA. ¿Quién redactó el informe preliminar de la BfR? No se sabe. “Un equipo de científicos estuvo involucrado en la evaluación del riesgo para el glifosato, que pertenecen a diferentes grupos de trabajo y departamentos del BfR”, respondieron con sobriedad en el BfR. Nadie sabe con precisión quiénes escribieron el informe preliminar alemán.
Esta es una situación que irrita considerablemente a las ONG, que lamentan la falta de políticas de prevención de conflictos de interés en el seno del BfR. La asociación de Bruselas Corporate Europe Observatory (CEO), que trabaja sobre el tema del cabildeo en el seno de las instituciones europeas, hace hincapié que en el grupo de expertos sobre residuos de plaguicidas del BfR hay científicos empleados directamente por gigantes de los agroquímicos: dos pertenecen a Bayer, uno es empleado de BASF. Otro es empleado de Eurofins, grupo también tiene intereses en la agroquímica. En total, cuatro de doce expertos del grupo están potencialmente en conflicto de intereses, una proporción prácticamente sin cambios desde 2008 destaca el CEO: en cada renovación del grupo de expertos, entre un cuarto y un tercio de ellos están en conflicto de intereses.
Eso no es todo: antes de ser finalizada, la valoración europea fue revisada por expertos nacionales enviados por los Estados miembros. “Los expertos nacionales no participaron en el proceso en su propio nombre —explica la EFSA—. Ellos están allí principalmente para representar la posición de sus países.” ¿Estos científicos se adhieren, o no, a la posición que tenían que defender durante la finalización del dictamen europeo? ¿Habrían tomado las mismas posiciones si ellos hubieran tenido que participar en su nombre y no en representación de su gobierno? Es imposible saberlo con certeza, pero una cifra permite hacerse una idea. Un total de 75 expertos nacionales fueron enviados por los Estados miembros para examinar y finalizar la opinión de la EFSA sobre el glifosato. Sin embargo, se dice en la EFSA, “sólo 14 de ellos han aceptado que sus nombres sean hechos públicos.” Por lo tanto, 61 expertos (82%) no quisieron que su nombre pueda ser asociado con el dictamen definitivo de la Agencia Europea.
En resumen: los expertos que trabajaron bajo la dirección del CIRC son conocidos, mientras que casi todos los que participaron en la evaluación europea no pueden ser identificados.

 

2. El método
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¿Sobre qué bases se fundamentan los expertos de ambas partes para dar su opinión? Este es uno de los elementos clave del desacuerdo entre la IARC y la EFSA. En la IARC, los estudios que se consideraron fueron principalmente los publicados en la literatura científica. Estos son estudios realizados por investigadores de universidades, organizaciones públicas de investigación o patrocinados por la industria. Pueden ser estudios epidemiológicos, estudios en animales de laboratorio, estudios in vitro sobre células… Todos tienen en común que han sido publicados en revistas científicas arbitradas, que no aceptan trabajos sino después de la sacrosanta revisión por pares (peer review), es decir, una forma de evaluación previa a su publicación. En total, la IARC dijo haber considerado un millar de estudios para su evaluación del glifosato.
En la elaboración de su informe preliminar, el BfR dijo haber considerado estos mismos estudios publicados, pero también y sobre todo, conforme a lo dispuesto en la legislación europea, estudios proporcionados por una veintena de industrias comercializadoras de plaguicidas a base de glifosato en Europa (Monsanto, Dow AgroSciences, Syngenta, etc.), reunidos en el seno del Grupo de Trabajo de Glifosato (GTF). Estos estudios son considerados prioritarios por las evaluadoras del riesgo, ya que responden a un catálogo de especificaciones regulatorias precisas.
Por su parte, la IARC en general no toma en cuenta estos estudios puesto que a menudo son confidenciales, sólo se puede acceder a sus resultados. Esta confidencialidad de los estudios industriales es el meollo de todas las controversias sobre la evaluación de plaguicidas: no es posible para la comunidad científica determinar su calidad. Aún más, la forma en la cual los expertos europeos han evaluado realmente la totalidad de estos estudios, es también objeto de controversia. En la primera versión de su informe preliminar el BfR explica:
“Debido a la gran cantidad de estudios toxicológicos presentados, el Estado Relator (es decir Alemania) no fue capaz de hacer el informe a detalle de los estudios originales por lo que un enfoque alternativo fue adoptado. Las descripciones y evaluaciones de cada estudio proporcionado por el GTF (la plataforma de los industriales) fueron modificadas mediante la eliminación de partes redundantes y elaborando un inventario de las tablas de datos. Los errores evidentes han sido corregidos. Cada nuevo estudio fue comentado por el Estado-Relator.”
“En otras palabras, el BfR fue abrumado por la cantidad de estudios presentados por la industria y se conformó con comentar los resúmenes proporcionados por el Grupo de Trabajo Glifosato”, explica el CEO. Otro motivo de enojo: en el informe preliminar del BfR, las referencias a muchos estudios mencionados en el texto han sido censuradas, como lo demuestra este ejemplo de doble página, tomado del informe preliminar. En la EFSA, se señala sin embargo que el trabajo de BfR fue solo preliminar y que las enmiendas se hicieron en el dictamen final.
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3. Evaluación
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La diferencia entre la evaluación europea y la evaluación llevada a cabo por la IARC también ha movilizado a la comunidad científica. Un centenar de investigadores académicos, dirigidos por el toxicólogo Christopher Portier, publicó en la revista Journal of Epidemiology and Community Health un artículo que detalla las diferencias en el enfoque científico entre ambas evaluaciones y que toma partido claramente por la IARC.

Primer elemento de desacuerdo: la epidemiología

La IARC y la EFSA se basan en los mismos estudios, pero no los consideran de la misma manera. Un estudio estadounidense prospectivo grande (Agricultural Health Study) buscó una relación entre varios tipos de cáncer y la exposición a plaguicidas en un grupo de granjeros y trabajadores agrícolas estadounidenses. El estudio no encontró relación estadísticamente concluyente entre el cáncer y el glifosato. Pero esto no prueba que dicho vínculo no existe: las personas inscritas fueron seguidas durante un período medio de tiempo muy corto, menos de siete años, –explica la IARC– como para poder demostrar claramente una relación.
Otros estudios (llamados “casos testigo”) han buscado también este tipo de asociaciones. La mayoría de ellos no encuentran un vínculo estadísticamente significativo entre el cáncer y el glifosato. Esto puede significar que la relación no existe, pero también puede significar que los estudios padecen limitaciones (muestras muy pequeñas, factores de confusión, etc.) que no les permiten detectar la relación con un nivel de confianza suficiente. Pero al reunir los datos de varios estudios pequeños, es posible producir lo que los investigadores llaman meta-análisis, capaces de “ver” efectos que pasan bajo el radar estadístico de pequeños estudios valorados aisladamente. Un meta-análisis fue llevado a cabo en 2014 a partir de seis estudios estadounidenses y suecos. Éste sugiere un aumento promedio del 50% en el riesgo de linfoma no Hodgkin (LNH) –un cáncer de sangre– para las personas que hayan estado expuestas al glifosato. Restringiendo el análisis a los datos suecos, el factor de riesgo baja a 30%. Sin embargo, con este tipo de meta-análisis, los sesgos no pueden excluirse por completo: la IARC no considera este meta-análisis mas que como un “elemento de prueba limitado” (limited evidence) de la carcinogenicidad del glifosato. Limitado, pero real.
¿Y para los expertos europeos? “El elemento clave de nuestro desacuerdo con la IARC en la interpretación de los datos epidemiológicos –dice la EFSA– es saber si existe un mecanismo para explicar esta relación.” Un mecanismo, es decir, un modo de acción del glifosato en las células que pudiera ser responsable de la carcinogénesis. Para la EFSA este mecanismo no ha sido demostrado. Los expertos europeos estiman que la probabilidad es entonces alta por que la relación epidemiológica entre el glifosato y el cáncer es una simple casualidad. Sería un “falso positivo”, en la jerga de los epidemiólogos. Para la IARC, es justo lo contrario: sus diecisiete expertos creen que “elementos de prueba fuertes” sugieren la existencia de tal mecanismo.

Entendemos por qué de repente la IARC toma en serio la relación epidemiológica, mientras que la EFSA la atribuye al azar. Queda la pregunta clave: ¿por qué la IARC considera muy probable la existencia de un mecanismo que explique la carcinogenicidad de glifosato, mientras que la AESA descarta esta posibilidad? Este es el motivo de los dos elementos de desacuerdo que siguen.

Segundo elemento de desacuerdo: los experimentos con animales

La IARC ha seleccionado varios estudios para su análisis. Uno muestra un exceso de cánceres de riñón en ratones machos expuestos al producto. Otro experimento demuestra, también en ratones machos, exceso de hemangiosarcomas –cáncer de tejidos blandos–. Otros tres estudios muestran un exceso de tumores benignos (o adenomas) pancreáticos y hepáticos en ratas macho expuestas al glifosato. En ninguno de estos estudios se detectó exceso de tumores en hembras expuestas al producto … con la excepción de uno, en el que los investigadores notan un aumento de adenomas de la glándula tiroides, ausente en los machos.
Contrariamente a lo que pudiera pensarse, los expertos europeos no ponen en duda la validez de estos trabajos. Sobre todo porque que el informe preliminar del BfR menciona estudios industriales consistentes con los utilizados por la IARC. Tres de estos estudios, a los que la IARC no tuvo acceso, muestran igualmente excesos en ratones machos expuestos, de cánceres renales y hemangiosarcomas. Otros dos incluso muestran excesos de cánceres de la sangre en ratones, tanto en machos como en hembras. Sin embargo, otros estudios de la industria provistos al BfR no muestran este incremento en la tendencia a desarrollar cánceres en roedores expuestos …
¿Cómo analizar estos datos? ¿Qué hay que concluir? La experiencia europea considera que ciertos tipos de cáncer detectados en los animales expuestos se deben en realidad a la administración de altas dosis del tóxico y no a la carcinogenicidad del producto. La IARC cuestiona firmemente esta lectura de las cosas. La EFSA también hace hincapié en que algunos estudios no encontraron cánceres en exceso debidos a la exposición al glifosato.
Según la EFSA, estas “inconsistencias” entre los estudios sugieren que los excesos de cánceres observados se deben al azar. En contraste, para la IARC, si se excluye el azar, la escasez de ciertos tumores identificados (particularmente renales) que ocurre en varios experimentos independientes es una señal de advertencia.
Otras causas de las discrepancias son más técnicas. Por lo tanto, la prueba estadística utilizada preferentemente por la EFSA (llamada “prueba exacta de Fisher”) llega a la conclusión el carácter no estadísticamente significativo de los efectos observados, debido a las diferencias en la incidencia entre los sexos (los machos son más afectados que las hembras). En su lugar, la prueba estadística utilizada por la IARC (llamada “prueba de Cochran-Armitage”) indica que las diferencias entre los animales expuestos y no expuestos al glifosato son significativas.
¿Qué hay que creer? La guardiana del templo en materia de toxicología reglamentaria es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La organización intergubernamental con sede en París, publica las “guías de buenas prácticas” a las que deben apegarse los toxicólogos, cuando se trabaja dentro de un marco regulatorio. En la OCDE, se explica que las dos pruebas están permitidas, pero se precisa que “en los últimos documentos guías, la prueba de Fisher (preferida por la EFSA) no aparece entre las pruebas más recomendadas.”
Otro argumento presentado por la EFSA: los excesos de cánceres detectados en los animales expuestos se ubican dentro de los límites de lo que se observa en los animales de control en otros experimentos. Este aspecto es bastante técnico y merece atención. En cada experimento llevado a cabo en animales de laboratorio se registran las enfermedades desarrolladas espontáneamente por los animales de control que no fueron expuestos a ningún tóxico. Esta información es recopilada en lo que los toxicólogos llamar “bases de datos de los controles históricos”. Los expertos europeos compararon el exceso de cánceres presentados en roedores expuestos a glifosato en cada experimento, y encontraron que había habido, por su pasado, animales control que desencadenaron niveles similares de cánceres.

Este procedimiento es muy fuertemente criticado por la IARC. En su opinión, primero: la centena de científicos que apoya en su artículo la posición de la IARC afirma que “en prácticamente todas las guías de mejores prácticas, los informes científicos y publicaciones sobre el tema, la primera opción (para evaluar un exceso de cáncer) recomendada es la comparación con los controles del mismo experimento”. Peor aún, los investigadores aseguran que las comparaciones hechas entre los animales expuestos al glifosato y “controles históricos” se llevaron a cabo en contravención con la “práctica científica estándar.” “Los datos históricos deben provenir de los estudios llevados a cabo durante el mismo lapso y sobre animales de la misma cepa, preferentemente originarios de un mismo laboratorio, del mismo animalario y examinados por el mismo patólogo”, escriben los investigadores, asegurando que estas reglas no fueron respetadas en el informe preliminar del BfR. La EFSA afirma haber corregido este punto en su dictamen final. Pero los investigadores que se batieron del lado de la agencia no están convencidos. “Si bien el dictamen final de la EFSA menciona el uso de datos históricos desde el laboratorio original, no se ofrecen detalles y datos históricos, sólo se hace referencia a los del informe preliminar a la BfR”, afirman.

Tercer elemento de desacuerdo: la genotoxicidad

Este es el aspecto más asombroso de la disputa entre la IARC y los expertos europeos. La genotoxicidad, es decir la toxicidad en ADN, puede conducir a la carcinogénesis. Puede ser evaluada a través de pruebas in vitro(en células humanas, animales, etc.), o en experimentos in vivo, por ejemplo después de que un organismo vivo ha sido expuesto (mamíferos, peces , erizos de mar, etc.). La IARC reunió un gran número de estudios publicados en revistas científicas sobre el tema y concluyó que hay “fuerte evidencia” de la genotoxicidad del glifosato. Por su parte, los expertos europeos examinaron un gran número de estudios industriales que no concluyen con la existencia de genotoxicidad del producto… “Estamos en un profundo desacuerdo sobre el hecho de que los estudios publicados en la literatura científica reciban automáticamente menos peso que los estudios reglamentarios (proporcionados por los fabricantes)”, declaran los investigadores que apoyan a la IARC.
En el conjunto de estudios considerados por la IARC, tres publicaciones fueron notables en cuanto a que mostraron indicios de genotoxicidad en los seres humanos después de haber sido expuestos a herbicidas a base de glifosato. En particular, una de ellas que consistió en tomar muestras de sangre en comunidades rurales en Colombia expuestas a fumigaciones aéreas destinadas a destruir los cultivos ilegales de coca. Después de las fumigaciones, daños cromosómicos fueron más frecuentemente detectados en los linfocitos (un tipo de “glóbulos blancos”) de los pobladores expuestos. Por cierto, esta observación hecha en seres humanos, es coherente con la sospecha de un aumento del riesgo de linfoma sugerido por la epidemiología… Pero para la EFSA, este elemento no puede ser tomado en cuenta: los herbicidas para fumigación contienen coadyuvantes (productos que mejoran la eficacia del glifosato) y no hay evidencia, según los expertos europeos, de que los daños detectados en los cromosomas sean sin lugar a dudas debidos al glifosato en sí, o más bien a los coadyuvantes que se le añaden.
¿Qué creer? En 2013, en su experimento colectivo sobre plaguicidas, el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM por sus siglas en francés) llegó a la conclusión sobre el glifosato que “induce en la médula ósea de ratones roturas cromosómicas y microsemillas, así como una cierta citotoxicidad”. “Sin embargo –añaden los autores del experimento del INSERM–, no se encontró genotoxicidad en ninguno de los sistemas celulares. “
Investigadores brasileños también han revisado recientemente el conjunto de los estudios disponibles sobre el tema. Su trabajo, publicado en febrero de 2016 en la revista Chemosphere, concluyó que el glifosato tiene sin lugar a dudas potencial genotóxico. Los autores también vieron el surgimiento de un hecho inesperado de los datos recolectados. Ellos escriben :
“En nuestro meta-análisis hemos encontrado diferencias estadísticamente significativas entre las respuestas de machos y hembras (expuestos a glifosato). Las hembras en los grupos de control y los grupos tratados no muestran diferencias significativas, mientras que los machos presentan una diferencia significativa.”

Por tanto, el glifosato parece tener un efecto tóxico sobre el ADN dependiente del sexo. Así, es posiblemente que en los resultados del estudio realizado en Brasil se encuentre el meollo del desacuerdo entre la EFSA y la IARC. Esto puede explicar por qué los estudios de animales muestran un aumento en la incidencia de cáncer, principalmente en los machos expuestos al producto. No obstante, esta diferenciación entre machos y hembras es precisamente parte de los argumentos de los expertos europeos por considerar inconsistentes los resultados de las pruebas efectuadas en roedores.

4. Conclusión

En la EFSA:

La valoración europea considera “poco probable” el potencial carcinogénico de glifosato. Para los expertos europeos, un mecanismo por el cual el glifosato podría conducir al desarrollo de cánceres, como la genotoxicidad, no está demostrado. Consideran que los estudios en animales producen resultados inconsistentes y/o estadísticamente no significativos. Así, las relaciones epidemiológicos identificadas en seres humanos, entre glifosato y linfoma, a pequeña escala y obtenidos con una metodología débil, se atribuyen al azar.

 En la IARC:

La agencia de la OMS clasifica al glifosato en la categoría de “probable carcinógeno” para el ser humano. Califica la evidencia epidemiológica como “limitada”, pero estima que los experimentos con animales revelan cánceres demasiado raros como para ser fruto del azar. Por otra parte, los expertos convocados por la IARC consideran que el glifosato tiene un efecto genotóxico que puede inducir cáncer. Por último, trabajos independientes de la IARC, publicados en febrero en la revista Chemosphere, sugieren que los efectos genotóxicos de glifosato pueden depender del sexo de los animales expuestos. Este nuevo estudio podría explicar algunas de las diferencias entre las dos evaluaciones.

 

 


[1] El 26 de enero de 2016 la EFSA anunció el nombramiento de Barbara Gallani como la nueva Directora del Departamento de Comunicación y Relaciones Externas y entrará en funciones el próximo 1 de mayo. El anuncio del nombramiento se dio siendo ella Científico en Jefe y Directora de Política y Sustentabilidad de la Federación de Alimentos y Bebidas (que es la federación de comercio de la industria de alimentos del Reino Unido) que también opera como grupo de lobistas. Estos cargos en la Federación los sigue ocupando hasta hoy. La EFSA no ha publicado ningún cambio hasta la fecha. (N.d.T.)

La soja transgénica altera el valor nutricional de la leche y produce un retraso en el desarrollo

31 Oct

cilentanafulva

Las cabras gestantes alimentadas con soja transgénica tienen crías que crecen más lentamente y tienen menor talla, según un nuevo estudio realizado en Italia (Tudisco et al., 2015).

Publicado en la revista Small Ruminant Research, los investigadores comprobaron los resultados de complementar la alimentación de las cabras con soja transgénica Roundup Ready. La soja Roundup Ready está diseñada para resistir al herbicida Roundup, comercializado por el gigante de la Agricultura Industrial Monsanto. Es una de las sojas más ampliamente cultiva en todo el mundo.

La reducción en el crecimiento de las crías de las cabras se ha atribuido a que la leche de las madres alimentadas con soja transgénica es bastante menos nutritiva y contiene menos anticuerpos IgG [Inmunoglobulina G] , todo ello muy importante en el crecimiento inicial.

Este estudio fue realizado con sumo cuidado”, comentó la Dra. Judy Carman, Directora delInstituto de Salud e Investigación Animal, Australia. No participó en el estudio, pero dijo aIndependent Science News que:

La diferencia en la composición del calostro entre las madres alimentadas con soja transgénica y soja no transgénica fueron particularmente sorprendentes. El calostro de las madres alimentadas con soja transgénica contenía sólo ⅔ de la grasa, ⅓ de las proteínas y cerca de la mitad de los anticuerpos IgG del calostro de las madres alimentadas con soja no modificada genéticamente”.

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores dividieron a las cabras preñadas de la razas Cilentana en cuatro grupos sesenta días antes del inicio del estudio. Dos de los grupos fueron alimentados con soja transgénica Roundup Ready (en dos diferentes concentraciones). Los otros dos grupos fueron alimentados con soja convencional no transgénica, también en dos concentraciones distintas.

Después de que las madres parieron a todas sus crías, fueron alimentadas únicamente con leche materna durante sesenta días. El crecimiento de las crías se verificó dos veces, a los treinta y sesenta días, observándose que las crías de las madres alimentadas con soja transgénica tenían aproximadamente un 20% menos de peso y una menor estatura. Todas estas diferencias eran estadísticamente significativas.

El bajo peso y talla y de las crías no fueron los únicos hallazgos inesperados. Los investigadores también encontraron que la leche de las cabras alimentadas con soja transgénica tenía menor contenido en proteínas y grasas. La diferencia en la calidad de la leche era sustancial ( un 6% de proteínas en los grupos alimentados son soja transgénica, frente a un 18% en los grupos alimentados con soja no transgénica) durante las primeras semanas después del nacimiento, pero desapareció gradualmente (a pesar de que las madres continuaron siendo alimentadas con soja transgénica). Además, los investigadores encontraron que el calostro producido por las madres alimentadas con soja transgénica tenía una cantidad menor de anticuerpos IgG. Estos anticuerpos son muy importantes tanto para el crecimiento como para un desarrollo inmunológico saludable.

Una tercera diferencia observada por los investigadores es que el ADN transgénico presente en la soja transgénica se pudo detectar en la mayoría del calostro de las cabras (10/16) alimentadas con la soja transgénica. No se detectó el transgen de ADN en la leche de las cabras alimentadas con soja no transgénica. Sin embargo, no es la primera vez que el ADN transgénico se detecta en la leche de los rumiantes.

Los investigadores comprobaron que todas las crías al nacer tenían un tamaño similar, independientemente de si las madres habían consumido soja transgénica o no. Por lo tanto, los investigadores propusieron que el retraso en el crecimiento de las crías de las madres alimentadas con soja transgénica se debe a una deficiencia de la leche. Presumiblemente sea el valor nutricional del calostro y la leche de las madres alimentadas con transgénicos o las diferencias de anticuerpos presentes en el calostro y la leche de las madres alimentadas con transgénicos, o las diferencias de anticuerpos que se observaron en el calostro. Los autores comprobaron que los bajos niveles de anticuerpos IgG en el calostro está relacionado en otros rumiantes con un crecimiento más lento y también es conocido que los anticuerpos IgG tienen un papel muy importante en la absorción de nutrientes, porque promueven el desarrollo del intestino en los recién nacidos.

Los investigadores no entran a debatir si los fragmentos de ADN transgénico que se encuentran en la leche juegan un papel en la alteración del desarrollo de las crías.

Este resultado es la demostración más consistente hasta el momento de una alteración en el crecimiento y desarrollo de las crías alimentadas con transgénicos. Los mismos investigadores en el año 2010 mostraron una alteración en la enzima de deshidrogenasa láctica en las crías alimentadas con leche procedente de las madres que habían comido soja transgénicaRoundup Ready. En este estudio previo, no obstante, no se detectaron efectos adicionales sobre la descendencia de las cabras (Tudisco et al., 2010).

Se sabe que la soja Roundup Ready tiene varios efectos, incluyendo una deficiencia de manganeso. Sin embargo, los reguladores y desarrolladores de cultivos transgénicos rechazan continuamente los estudios que muestran que los transgénicos causan daño aparente a los animales, y ello corroborado por muchos grupos diferentes de investigación”,dijo la Dra. Allison Wilson de Proyecto de Recursos Bioscience. “Esperemos que no se siga ignorando este otro estudio”.

Link: https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2015/10/26/la-soja-transgenica-altera-el-valor-nutricional-de-la-leche-y-produce-un-retraso-en-el-desarrollo/

Referencias:

Tudisco R., V. Mastellone, MI Cutrignelli, P. Lombardi, F. Bovera, N. Mirabella, G. Piccolo, S. Calabro, L. Avallone y F. Infascelli (2010) “Destino del ADN transgénico y evaluación de los efectos metabólicos en las cabras alimentadas con soja modificada genéticamente y en sus crías”. 4: 1662-1671

Tudisco R., S. Calabro, MI Cutrignelli, G. Moniello, M. Grossi, V. Mastellone, P. Lombardi, ME Peroa, F. Infascelli (2015) “Soja modificada genéticamente en la dieta de las cabras; influencia en el desarrollo de las crías”. Small Ruminant Research 126: 67–74.

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Procedencia del artículo:

http://www.independentsciencenews.org/news/ge-soybeans-give-altered-milk-and-stunted-offspring-researchers-find/